Puerto Rico ha sido, y sigue siendo, uno de los juegos de simulación económica más populares de la historia; difícilmente entrará en el mainstream para convertirse en la alternativa definitiva de Monopoly pero no hay duda de que con unas cuantas décadas de vida más Puerto Rico acabará siendo considerado uno de los grandes clásicos. Lo que queda por ver es si lo hará entrando en una pequeña decadencia que lo coloque en la estantería de los gateway games junto con Colonos de Catan o Carcassonne.
Actualmente Puerto Rico ocupa una posición privilegiada gracias a unas mecánicas sencillas y la ausencia prácticamente total del factor suerte. Esta posición privilegiada, pero, a menudo proyecta una larga y opaca sombra sobre otros juegos que intentan hacerse un hueco en el nicho de la simulación econòmica.

Actualmente Puerto Rico ocupa una posición privilegiada gracias a unas mecánicas sencillas y la ausencia prácticamente total del factor suerte. Esta posición privilegiada, pero, a menudo proyecta una larga y opaca sombra sobre otros juegos que intentan hacerse un hueco en el nicho de la simulación econòmica.

Cuba es uno de esos juegos nacidos bajo la evidente inspiración de Puerto Rico y que bajo la la sombra de este pasa desapercibido a pesar de la espectacular belleza de sus componentes y una selección de mecánicas muy intuitivas y que fomentan una mayor competencia entre los jugadores.
En este juego, al igual que Puerto Rico, cada jugador debe explotar una finca para producir una serie de materias primas y artículos con los que comerciar; y para realizar las acciones necesarias hay que seleccionar un rol. El objetivo del juego no es otro que ser el jugador con más puntos al final de los seis turnos en que consiste la partida. Ahora bien, las similitudes con Puerto Rico se acaban aquí, las fincas que cada jugador tiene que trabajar, por ejemplo, ya están ocupadas por las plantaciones y explotaciones y si el jugador pretende construir alguno de los múltiples edificios disponibles debe hacerlo encima de éstos (obviamente perdiendo la producción en ese terreno a cambio de recibir nuevos beneficios), los precios de los productos varían según la oferta y la demanda (en un sistema de mercado dinámico similar a Wealth of Nations), los barcos que se pueden cargar para la exportación otorgan una cantidad variable de puntos segundo cuánto tiempo hace que se esperan en el puerto y la selección de roles es independiente para cada jugador.
Esta es quizá la diferencia más notable con Puerto Rico, en Cuba hay disponibles cinco roles, los jugadores seleccionan en secreto qué rol activar y llevan a cabo las acciones según el orden establecido, a diferencia de Puerto Rico es perfectamente posible que dos jugadores activen el mismo rol a la vez. Esto se repite cuatro veces cada turno de manera que cada jugador queda con un papel sin activar ... Ahora bien la parte más característica de Cuba, la política, en la que se elige un nuevo gobernador; esto se hace según el valor en votos del rol que no ha activado, teniendo en cuenta que cada rol tiene asociado un valor diferente en votos puede ser crítico tener que decidir qué rol activar y cual reservar para la votación. Por supuesto la corrupción existe y es posible comprar votos ... El resultado final es que quedará elegido un nuevo gobernador, éste podrá poner en vigencia dos nuevas leyes que cambiarán las condiciones en que se jugará el próximo turno. Las leyes, de hecho, son muy sencillas pero pueden tener un impacto importante en el juego, por ejemplo, los impuestos otorgan puntos si se pagan, no hay penalización por no hacerlo excepto quedar atrás en la carrera por la victoria. La fase política inserta en el juego una cantidad de estrategias sutiles que pueden causar un gran impacto en la partida.
Esta es quizá la diferencia más notable con Puerto Rico, en Cuba hay disponibles cinco roles, los jugadores seleccionan en secreto qué rol activar y llevan a cabo las acciones según el orden establecido, a diferencia de Puerto Rico es perfectamente posible que dos jugadores activen el mismo rol a la vez. Esto se repite cuatro veces cada turno de manera que cada jugador queda con un papel sin activar ... Ahora bien la parte más característica de Cuba, la política, en la que se elige un nuevo gobernador; esto se hace según el valor en votos del rol que no ha activado, teniendo en cuenta que cada rol tiene asociado un valor diferente en votos puede ser crítico tener que decidir qué rol activar y cual reservar para la votación. Por supuesto la corrupción existe y es posible comprar votos ... El resultado final es que quedará elegido un nuevo gobernador, éste podrá poner en vigencia dos nuevas leyes que cambiarán las condiciones en que se jugará el próximo turno. Las leyes, de hecho, son muy sencillas pero pueden tener un impacto importante en el juego, por ejemplo, los impuestos otorgan puntos si se pagan, no hay penalización por no hacerlo excepto quedar atrás en la carrera por la victoria. La fase política inserta en el juego una cantidad de estrategias sutiles que pueden causar un gran impacto en la partida.
Cuba, además, cuenta ya con una expansión (El Presidente) que, sobre todo, amplía la fase política e introduce aún más roles de los cuales tomar ventaja. Una expansión que merece un artículo aparte pero que una vez puesto en la mesa da la sensación que lo que ofrece pertenecía al juego antes de ser publicado y que, por alguna razón, el juego final se simplificó. Quizás esto no es así, puede ser es sólo la sensación que da una expansión que bien diseñada que se integra de forma muy natural al juego original. Con todo, con expansión o sin ella, es una lástima que Cuba no haya recibido el eco que se merece, a pesar de ello se mantiene firme en la afición, eso sí, bajo la sombra de Puerto Rico.













